Hamaco-Terapia en casa.

A las personas a las que se la recomendamos, nos suelen mirar con cara extraña. Pero, sin lugar a dudas, nuestra hamaca ha sido uno de los mejores descubrimientos.
Nuestro hijo fue un bebé de alta demanda. Nuestras noches eran malas, y por el día irritados por el cansancio, había momentos en los que no sabíamos que hacer para calmar a nuestro bebé y relajarnos también nosotros.

Hasta que descubrimos el asombroso efecto que conseguía el balanceo de la hamaca. A partir de entonces, los momentos de tensión seguían apareciendo, pero nos metíamos en nuestro rinconcito de la felicidad y el suave vaivén aplacaba nuestras emociones negativas y nos sumía en un remanso de tranquilidad.

No es ningún misterio que el movimiento de balanceo aporta tranquilidad y bienestar al bebé. Lo podemos conseguir en una mecedora normal y corriente. Pero el abrazo de la hamaca, produce una sensación de intimidad y seguridad muy agradable, y si lo acompañamos de una nana es un método casi infalible para conciliar el sueño.
Nosotros hemos compartido con nuestro hijo momentos muy buenos en la hamaca, relajantes y divertidos. Por eso no puedo más que ensalzar sus virtudes y no soy la única. En hospitales Colombianos utilizan la hamaco-terapia con bebés prematuros, porque dicen que ayuda a la recuperación de los bebés. Os recomiendo que leáis la experiencia en primera persona de Pi Pediatra.

Ya lo decía también Ramón Gomez de la Serna: "El mejor destino que hay es el de supervisor de las nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo."


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