Inteligencia emocional y social

" Según los paleontólogos, la inteligencia social nació mucho antes que el lenguaje a causa de la necesidad de los animales de la misma especie de juntarse para defenderse de sus depredadores y para optimizar las oportunidades de cazar y de obtener los alimentos. Han cambiado los depredadores y nuestro sistema de adquirir alimentos, pero el trabajo en equipo es más necesario que nunca y, en consecuencia, la inteligencia emocional y social es también más imprescindible que nunca."  Llorenç Guilera. (Extraído de su artículo Qué entendemos por inteligencia para el especial de National Geographic  para la edición especial Cerebro y emociones)


¿Por qué es necesario educar la inteligencia social?

Durante los primeros años de vida, el mundo emocional del niño es egocéntrico. Pero a medida que crece va sintiendo cada vez más interes por los demás, interesándose por juegos compartidos.
Pero se encuentra con una dificultad. Acostumbrado a ser el centro de atención, de pronto se encontrará que para jugar con otros niños y niñas tiene que compartir sus juguetes, guardar turno y respetar determinadas normas de convivencia.
Los padres, como principal modelo de inteligencia social, debemos ayudar a nuestros hijos a desarrollar aquellas habilidades que le van a permitir establecer buenas relaciones con los demás.

¿Y cómo podemos potenciar la inteligencia social de nuestro hijo?

Debemos ayudar a nuestro hijo a adquirir y desarrollar grandes recursos personales como la empatía, la compasión, la capacidad de colaborar y cooperar, el respeto, etc.
Estos valores nos permiten comprender a los demás haciéndonos una idea de lo que piensan o sienten.
Podemos empezar con juegos sencillos como reconocer sentimientos a través de expresiones faciales y corporales.
También podemos ayudarle a comprender otros puntos de vista cuando leemos cuentos, poniéndonos en el lugar del personaje: ¿Cómo se siente? ¿Por qué habrá actuado así?
A través de nuestra experiencia diaria, podemos ponerle nombre a los sentimientos dándole nombre a las emociones que está experimentando. Por ejemplo:"Entiendo que estés enfadado por..." o "Se nota que estás muy ilusionado con...". Expresando sus sentimientos el niño exterioriza lo que está viviendo y esto le ayudará en su autorregulación emocional.
Haciéndole partícipe de las conversaciones le ayudamos a desarrollar su habilidad de comunicación con los demás y le ayudamos a ser consciente de cuando es adecuado hablar y cuando es mejor escuchar.
También debemos facilitar que se reuna con más niños y niñas para que pueda ejercitarse en juegos cooperativos. Además para los niños es muy importante tener amigos y sentirse aceptado por sus iguales. Favorecer la relación con los demás y la comunicación con ellos, le permitirá poner a prueba el control de sus emociones y el dominio de sus impulsos. La actitud de los padres es fundamental, ya que debemos guiarles no sólo en el control de sus impulsos o conductas agresivas, sino en la reparación de la falta (pidiendo perdón, consolando, etc.)
Para reforzar los sentimientos prosociales y las emociones positivas que surjan cuando actúe correctamente, hay que elogiarlas y resaltarlas con afirmaciones como por ejemplo: "Qué bien nos sentimos cuando hacemos felices a los demás..." o "Has sido my generoso al compartir ese juguete que te gusta tanto"

Recomiendo aquí algunos enlaces interesantes sobre este tema:

http://es.scribd.com/doc/7166209/Inteligencia-Social-Goleman

http://www.tu.tv/videos/redes-394-educacion-emocional-11-04-06


Imagen desde http://adopcionpordentro.blogspot.com.es/2009/05/inteligencia-cultural.html

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