Suben las hormiguitas.

Con esta pequeña retahíla podemos empezar un agradable juego con nuestro hijo, que será muy beneficioso para ambos porque en el compartimos caricias, risas y tiempo de juego en común.



Suben las hormiguitas,
suben las hormiguitas...
Bajan los elefantes,
bajan los elefantes....




Realización: Colocar al niño sentado o tumbado boca arriba. Nosotros a su lado recitamos los dos primeros versos simulando hormigas con los dedos (moviéndolos suave y rápidamente) desde los pies hasta la cabeza. Después, mientras se recitan los dos últimos, con las manos abiertas, simulamos los pisotones del elefante (suave y muy lentamente) bajando desde su cabeza hasta los pies.

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