El semáforo de las emociones.

El año pasado Blanca, compañera de la UP, compartió con nosotros un estupendo recurso de educación emocional: El semáforo de las emociones.
Esta técnica, permite asociar nuestro estado emocional a un color del semáforo. De esta forma, podemos ayudar a los niños y niñas a identificar sus emociones negativas, a la vez que le ofrecemos una alternativa para controlarlas buscando posibles soluciones.
A continuación se describe con más detalle:

"1. Asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta:
ROJO: PARARSE. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos…) tenemos que pararnos como cuando un auto se encuentra con frente a la luz roja.
AMARILLO: PENSAR. Después de detenerse es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo.
 VERDE: SOLUCIONARLO. Si uno se da tiempo de recapacitar y meditar, pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto o problema. Es la hora de elegir la mejor solución.
 Para asociar las luces del semáforo con las emociones y la conducta se puede realizar un mural con un semáforo y los siguientes pasos:
Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar
Luz Amarilla: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias
Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución

2. Aprender formas de controlarse:Podemos comenzar pidiendo a los niños que hagan una lista de lo que pueden hacer para calmarse en una situación conflictiva. Lo normal es que entre todos surjan diferentes posibilidades, como distanciarse físicamente de la situación (alejarse del lugar, no volver hasta estar tranquilo); distanciarse psicológicamente (respirar profundamente, hacer un rápido ejercicio de relajación, pensar en otra cosa); realizar alguna actividad distractora (contar hasta 10, pasear, hablar con un compañero) etc.Cuando los chiquitos se dan cuenta de que existen muchas maneras de parar y calmarse, se trataría de ver cuáles serían las mejores para cada uno. Tanto padres como educadores, pueden ayudar en esta fase proponiendo alternativas educativas que no se hayan planteado, por ejemplo respuestas incompatibles a “llegar a las manos” (cruzar los brazos, alejarse rápidamente del lugar, meter las manos en los bolsillos, etc.)"

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