Contando cuentos

Hace algún tiempo, encontré un estupendo trabajo: Dime cómo hablas y te contaré un cuento.
En él se dedica un cuento para cada fonema, explicando ejercicios fonoarticulatorios, cómo se pronuncia cada fonema y también tiene ejercicios de comprensión.

Además es muy divertido para los niños, porque es una lectura interactiva en la que ellos tienen que ayudar a los personajes o repetir lo que ellos dicen, al estilo de algunas series de animación actuales como Dora la exploradora. Lo mejor, es que esas interacciones en realidad son ejercicios para trabajar la pronunciación y la conciencia fonológica. Por lo que los recomiendo sinceramente.

En los primeros capítulos se habla de el cuento como instrumento terapéutico. Indicando que el interés que despierta en los niños los cuentos, hacen de ellos un instrumento idóneo tanto en el ámbito educativo como en el terapéutico.

Nosotros nos ayudamos mucho de los cuentos en la educación de nuestro hijo. Cuentos que hablan sobre las emociones, cuentos para ir al baño, cuentos para cuando empezaba el colegio y cuentos temáticos del proyecto que estemos trabajando. Además los cuentos potencian el desarrollo del lenguaje, la atención, la memoria, la creatividad entre otras muchas habilidades.
Los cuentos ayudan a crecer, nos invitan a relajarnos y a soñar...
En Dime cómo hablas y te contaré un cuento, nos dicen: "El cuento debe de ser llamativo y debe adaptarse a la edad del niño. Cuanto más pequeño sea el niño, más breve y simple debe ser el cuento y más acompañado debe ir de elementos sensoriales (imágenes, gestos, música, sonidos,...). "
Así pues, no hay más que decir que: ¡Un cuento, por favor!

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