Disciplina positiva. Pausa obligada positiva.

Hace tiempo que, cansada de ser la "Sra. No", decidí buscar otras formas de educar con un enfoque más positivo. De esta forma lo que pretendía era buscar un ambiente en casa más constructivo y evitar el desgaste que suponía estar actuando constantemente como un disco rayado.
Hay libros muy recomendables para reeducarse en una mentalidad positiva. El primero que yo descubrí fue el libro: " Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. " de Adele Faber y Elaine Mazlish.
Después estuve leyendo todo el material sobre el tema que iba encontrando en internet y hace unas semanas encontré el libro: "Cómo educar con firmeza y cariño." de Jane Nelsen. Es una lectura muy recomendable y he pensado dedicar algunas entradas a destacar algunas de las ideas que más me han gustado de este libro, empezando por la pausa obligada positiva en contraposición a la conocida "silla de pensar".

Jane Nelsen dice en su libro: " Cuando los enviamos a su habitación, es improbable que los niños estén pensando en lo que han hecho. Es más probable que estén pensando en lo que hemos hecho nosotros y en lo irrespetuosos e injustos que somos.  (...) 
La pausa obligada positiva es muy distinta. Está concebida para ayudar a los niños a sentirse mejor (de tal forma que puedan acceder a su cerebro racional), no para conseguir que se sientan peor (como falso motivador) ni para hacer que "paguen" por lo que han hecho. Centrarse en las soluciones no es eficaz hasta que todo el mundo se ha tranquilizado lo bastante como para tener acceso a su cerebro racional."

En realidad la pausa obligada positiva es un "tiempo muerto"
necesario cuando el ambiente se caldea y nos dejamos llevar por las emociones negativas. Esta pausa obligada es tan útil para los niños como para nosotros, y es más, si nuestro hijo ve que cuando perdemos un poco los papeles somos capaces de parar y decir: "Perdona, necesito un momento para calmarme. Hablaremos cuando estemos más tranquilos".   De esta forma es como realmente podemos enseñarles a utilizar este tiempo para sentirnos mejor.

También resulta muy motivador crear un espacio especial para calmarnos, cada uno puede elegir el suyo, y en un determinado momento hasta se puede compartir esa pausa con nuestro hijo, porque no podemos olvidar que la finalidad de este tiempo es volver a recuperar la calma y el control sobre nuestras emociones.  A mi algo que me ha funcionado muy bien es decirle a mi hijo: ¿Sabes?, ahora necesito de verdad un abrazo. De esta forma, desconectamos de la situación conflictiva y hacemos algo agradable que consigue que nos calmemos rápidamente.

Por último Jane Nelsen nos recomienda: "(...) enseñe a los niños que, cuando se sientan mejor, pueden ponerse a pensar en una solución o en cómo compensar lo que han hecho si todavía hay un problema."
De esta forma el tiempo que dedicamos a calmarnos en nuestra pausa obligada positiva es un tiempo para calmarnos y poder solucionar el problema con tranquilidad. Pero cuando recuperamos la calma realmente podemos afrontar el problema que tenemos entre manos y buscar una solución. Así estaremos ensañando que los problemas son oportunidades para aprender y que de una experiencia negativa podemos sacar algo bueno.

Imagen vía: http://blogs.20minutos.es/madrereciente/2010/10/25/la-silla-de-pensar/

Sudoku de colores







Hemos creado nuestro propio sudoku con cartulina.
En principio he empezado con una tabla 3x3 para iniciarnos en las reglas del juego y para adaptar la dificultad a un nivel inicial.
Mi intención es aumentar progresivamente la dificultad hasta llegar a las 9x9 celdas.
Al principio pensé que iba a ser un poco complicado explicar las instrucciones del juego, pero al final fue mucho más fácil de lo que me esperaba y mi hijo resolvió el sudoku bastante rápido así que en poco tiempo pasaremos al siguiente nivel.