Gymkhana de Thomas y sus amigos.


Desde hace tiempo, tenía ganas de organizar una gymkhana con mi hijo y sus amigos/as. Este año, para su cumpleaños, no quise dejar pasar la oportunidad y preparé una inspirada en su pasión: los trenes y el mundo de Thomas y sus amigos.


El juego consistía en ayudar a Thomas (que hicimos para decorar la casa reutilizando materiales de desecho) a cumplir el trabajo que le había encargado Sir Topham Hatt. Para cumplir con éxito su misión debían superar juntos una serie de pruebas.
Siempre que superaban una prueba conseguían un pequeño obsequio y/o una pista que les explicaba que tenían que hacer en la siguiente prueba.

La primera prueba consistía en buscar entre un montón de globos, el que contenía la información necesaria para seguir el juego. 


Una vez encontrado el globo, leíamos la nota que contenía: "Corre, corre. Párate. Juega conmigo al pollito inglés." 
Así que nos preparábamos para jugar y cuando ganaron el juego consiguieron su primera sorpresa:

                                                       

Y pasamos a explicar la segunda prueba, que era el escondite pilla-pilla que nosotros llamamos el juego del zombie. En el juego uno se transforma en zombie y tiene que buscar y pillar al resto. En la prueba decía: "El zombie te quiere comer, rápido ¡Escóndete!"
Una vez que terminó el juego, los niños conseguían su segunda sorpresa:


Para llegar a la tercera prueba y saber que deben de hacer, antes debían de resolver una adivinanza que les indicaría dónde se encontraba el papel que explicaba la prueba. La adivinanza era: "Peludos y gorditos ellos son y el heno es su pasión".
La solución le llevaría a la casa de nuestras mascotas, donde se escondía la siguiente prueba, que decía así: "Corre hasta el piano, ahora hay que bailar. Pero, cuando la música pare, congelado te has de quedar." Que nos llevaría al juego de las estatuas musicales.
Una vez superada esta prueba conseguirían la siguiente sorpresa:


Y pasaríamos a la siguiente prueba: la búsqueda del huevo. La prueba decía: "Escondidos por la casa ellos están y para encontrarlos muy atentos debéis de estar. Andad con buen ojo que son 5 en total."

Encontrados los 5 huevos, los niños conseguían su premio, además de conservar el huevo para la siguiente prueba.

La penúltima prueba era la carrera con huevos, en la que cada niño llevaba su huevo duro encima de una cuchara y debían de dar una vuelta completa al pasillo para conseguir superar la prueba. El papel explicaba la prueba a los niños así: "Con una cuchara lo has de llevar. ¡Cuídado, cuídado que lo puedes quebrar! Llega a la meta y la última prueba encontrarás".
Superada la prueba los niños consiguieron su penúltima sorpresa: 


Y para terminar, debían de resolver un pequeño acertijo, que pondría fin a la gymkhana y daría paso a la fiesta de cumpleaños: " Después de tanto trabajar, ahora ¡todos a merendar! Pero, ojo, antes de empezar una canción a ______ vamos todos a cantar."
Ya con esto conseguían la última, y para nosotros la más especial de las sorpresas, puesto que es in minion hecho de quilling, fruto de nuestro proyecto solidario Filigranas Rodrigar.


La verdad es que para nosotros la experiencia fue todo un éxito. Los niños y nosotros lo pasamos genial, se nos pasó la tarde volando y además fue una celebración de cumpleaños inolvidable.