Poema: La rana.





La rana, la rana
jugaba, jugaba,
y dentro del agua
saltaba y saltaba.

                             (Popular)

Adivina, adivinanza.

Dedicada a mi madre, que ahora se la dice a su nieto como en su día se la decía a ella su abuela.



Estando yo en mi casa,
me vinieron a prender.
La casa se salió por las ventanas
y yo preso me quedé.

                                    (El pez)

Inteligencia emocional. Cuentos con corazón.

La inteligencia emocional es fundamental en desarrollo personal. Una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros hijos, es guiarles en el camino del conocimiento y gobierno de sus emociones.


Ya desde el útero las emociones de la madre influirán en su bebé, no sólo en su gestación sino también en el desarrollo futuro del niño (Os recomiendo el documental: Educación emocional desde el útero materno, para ampliar conocimientos sobre este tema).
La capacidad de un niño para gestionar sus emociones va a estar influenciada por sus padres y cuidadores. Nuestra conducta y la forma de relacionarnos con los demás serán una pauta que nuestro hijo aprenderá con rapidez. Pero para ayudarle a comprender mejor los sentimientos y poder identificarlos tenemos algunas herramientas que serán de mucha utilidad, como los cuentos.

A través de historias en las que aparezcan sentimientos como el amor, la alegría, el enfado, la envidia, etc,  podemos cuestionar formas de comportamiento, hablar sobre lo que sienten los personajes y poner nombre a esos sentimientos. A la vez esto nos puede llevar a hablar de cómo nos sentimos nosotros y cómo pueden sentirse los demás (desarrollando así la empatía).
Os recomiendo especialmente: Cuentos para sentir (tomos I y II), de Begoña Ibarrola y la colección ¿Qué sientes? de Violeta Monreal.
Son cuentos especialmente creados para niños que ponen especial atención en los sentimientos, se podría decir que realmente son cuentos con corazón.



Taller de arte. Mi propio pez.

Con esta actividad desarrollamos el interés por las actividades artísticas. A la vez entramos en contacto con diferentes materiales que nos ayudan a trabajar la psicomotricidad fina, la percepción sensorial y la creatividad.
Materiales: cartulina de color azul celeste, plastilina verde, pintura para dedos del color que queramos el pez, papel celofán transparente, gomets azules, rotulador negro, pegamento y tijeras.

Realización: Lo primero que haremos será pintar la pecera en la cartulina.

El segundo paso será untar la mano de nuestra hija con pintura para dedos. También podemos verter un poco en un plato y dejar que ella misma moje la mano.

A continuación ella estampará su mano en el interior de la pecera, con los dedos separados y de forma que la mano quede en sentido horizontal respecto a la base de la pecera. Dejaremos secar la pintura.

Con la plastilina haremos las plantas acuáticas. Mostraremos a nuestra hija cómo hacer churros con la plastilina. Los churros deben de ser finos y  no demasiado largos, para no tapar al pez.
Una vez hechos los churros, los aplastará en la base de la pecera. Es importante que las hojas que formamos al aplastar la plastilina sean delgadas, porque sino corremos el riesgo de que se despeguen.

Después, nuestra hija pondrá unos gomets azules simulando las burbujas que salen de la boca del pez. Si no tenemos gomets, se pueden pintar con rotulador.

Antes de terminar, con el rotulador negro pintamos el ojo y definimos un poco la boca, la cola y las aletas.
Por último pegaremos el papel celofan sobre la pecera. El pegamento que nosotros hemos utilizado es cola blanca, un poco diluida con agua, con la que hemos untado un pincel. Posteriormente la hemos aplicado sobre las hojas de plastilina y sobre los bordes de la pecera. Así aseguramos un poco más la plastilina al papel. Además, al no cubrir todo con pegamento, el papel celofán crea un efecto muy bonito.

El último paso será recortar la pecera, y colgar la obra de arte de nuestra hija para que todos puedan admirarla.

Poema: La primavera.

                   La primavera


La primavera ha venido,
nadie sabe cómo ha sido.
Ha despertado la rama
el almendro ha florecido.
En el campo se escuchaba
el "gri" del grillo.
La primavera ha venido,
nadie sabe cómo ha sido.



                           (Antonio Machado)