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Eres genial

Buscando ideas para celebrar el carnaval este año encontré esta canción de Jelly Jamm.
Lo que más me gusta de estos dibujos es que contagian su optimismo y alegría. Esta canción en concreto me encanta porque ayuda a celebrar un día especial o una meta conseguida. Nosotros estamos pensando en incorporarla a nuestras reuniones familiares para empezar la ronda de elogios.


Padres estimulantes

En el libro de Robert Fisher Cómo desarrollar la mente de su hijo, hay una descripción de cualidades que pueden potenciar o inhibir el desarrollo mental de nuestros hijos. Yo voy a fijarme en las cualidades que el piensa que debe tener un adulto estimulante:

-Está disponible
-Acepta las decisiones del niño
-Comprende los intereses del niño
-Especula junto con él
-Le trata como a un igual
-Está disponible a la hora de ayudar
-Ve lo aprendido en los errores
-Hace preguntas abiertas
-Valora las ideas creativas
-Estimula el juego
-Concede tiempo
-Se concentra en el pensamiento del niño
-Evita el juicio
-Hace hincapié en la independencia
-Es optimista acerca de los resultados
-Escucha activamente
-Muestra un interés real
-Asume que se puede hacer
-Comparte el riesgo
-Anima al niño a que ponga a prueba sus ideas


La fábula de los 2 burros.

La fábula de los burros atados por una soga nos enseña a resolver conflictos en equipo y las ventajas de compartir.
Nosotros la hemos trabajado en nuestro proyecto de educación emocional. Hoy hablábamos del valor de compartir.


Había una vez, en un lugar no muy lejano, dos burros que estaban amarrados por una cuerda.
El dueño de los animales, les quería enseñar una lección para que trabajasen juntos. Así­ que puso dos bolsas grandes de comida para cada uno pero, se las puso bien alejadas. Los dos burros, que estaban hambrientos, comenzaron a tirar cada uno para su lado. Pateaban y usaban todas sus fuerzas para poder llegar a su comida. Después de mucho rato de tirar y tirar, muy cansados y lastimados, se dieron cuenta de que podía­n comer, primero de una bolsa y luego de la otra. Y aprendiendo a compartir, ambos ganaron su final feliz.

Hábito de estudio. Tareas en casa.

En una entrada anterior, hablaba sobre la adquisición de los hábitos de estudio.

Mi hijo tiene 5 años y asiste a la Escuela Pública. A día de hoy, le mandan algunos deberes para los fines de semana y un trabajo para exponer en clase por trimestre.
El tema de los deberes en casa es muy controvertido. Hay personas que están a favor, otras en contra... Yo creo que con la edad que tiene mi hijo, su máxima ocupación debe de ser jugar, que para su edad es la actividad más importante. Más aún cuando tienen que pasar 5 horas cada mañana en el colegio. Pero, también estoy a favor de que haga alguna tarea en casa. Algo que no le lleve más de 15 minutos.

¿Qué ventajas le veo a trabajar un ratito todas las tardes en casa?

Las tareas, afianzan y aumentan su aprendizaje. La Escuela Pública cuenta con profesionales muy cualificados, pero lamentablemente la cantidad de alumnos/as por aula es muy elevada. En la clase de mi hijo son 27 alumnos/as ¡Cómo van a poder recibir una atención individualizada! Si a nuestro hijo/a le cuesta más entender algún concepto o progresar en un área, será de gran ayuda ese refuerzo en casa.
También nosotros trabajamos algunos temas que son de nuestro interés y que no trabajan en clase, o no lo hacen en profundidad. El trabajar en casa con proyectos que son de su interés y de una forma más lúdica que lo que hace en la escuela, puede hacer que la idea que tenga sobre el aprendizaje sea mucho más positiva y estimulante.
Además, podemos favorecer la capacidad de trabajo autónomo. Porque aunque en algún momento puntual soliciten nuestra ayuda, él es el que organiza su trabajo y elige su actividad entre varias que le he preparado previamente.
Además puede dividirla si es muy larga, o tomarse un pequeño descanso si es una tarea difícil que requiere un esfuerzo extra.
¿Cómo lo hacemos?
Pues hemos preparado 6 cajones. En cada cajón incluyo una actividad cuyo tema principal puede ser: matemáticas, lectoescritura, educación emocional, actividades artísticas, descubriendo la ciencia y proyectos.
De esta forma él escoge lo que más le apetece y eso le motiva más. Eso sí, cuando hace una tarea, el cajón queda vacío hasta completarlas todas. De esta forma, evito que siempre escoja las mismas.

Con este método, también pretendemos fomentar buenos hábitos de estudio, el trabajo personal, el esfuerzo, la autodisciplina y la responsabilidad. Además, como comenté antes, en casa sí que podemos hacer un trabajo personalizado.  Podemos buscar recursos para las áreas que le cuestan más o hacer las tareas con materiales que no pueden utilizar en el aula.
Por ejemplo, nosotros trabajamos con aplicaciones educativas en nuestra tablet. Para él es un juego y en realidad está realizando una actividad que sería más tediosa con otra presentación.

Un problema, una solución.



Queremos que nuestros hijos tengan una imagen de la realidad positiva, rica, autentica y llena de posibilidades. Pero no podemos (ni debemos) evitarle conflictos. En cambio, podemos ayudarles a desarrollar los recursos personales suficientes para enfrentarse a la vida en buenas condiciones y ofrecerles las suficientes alternativas para que sean ellos los que puedan elegir su mejor opción.
Para conseguir este objetivo, es fundamental mantener una comunicación fluida. Muchas
veces, podemos dar pie a hablar de algo que nos interesa apoyándonos en la lectura de un cuento.

En la biblioteca nosotros hemos descubierto "Cuando te diviertes sin peligro" de J.S. Jackson. 
En este libro el autor describe una serie de escenarios en los que los niños pueden verse "en problemas" (en casa, en el colegio,en el barrio, en centros comerciales, en internet, etc.) y nos propone posibles formas de enfrentarlos a la vez que nos da pie a poder hablar de ellos.
A mi me ha gustado especialmente un capítulo dedicado a "Contactos físicos buenos y malos". En él el autor aborda un tema delicado, como son los posibles abusos sexuales,  con mucho tacto a la vez que sigue manteniendo un tono muy positivo, presente en todo el libro. Ofrece una forma muy buena para que los niños puedan distinguir entre signos de afecto que están bien de otro tipo de contacto que los tiene que poner en alerta. Explica la "norma del bañador": "Imagina que llevas puesto tu bañador. La idea es que nadie puede tocarte en las partes del cuerpo que cubre tu bañador."
Son consejos claros, fáciles de entender y asimilar. Y nos permiten hablar de situaciones problemáticas, como qué puedes hacer si te pierdes en un centro comercial, manteniendo una imagen positiva y veraz del mundo que nos rodea.

Imágenes vía: http://www.librosaulamagna.com/libro/CUANDO-TE-DIVIERTES-SIN-PELIGRO.-Como-ser-responsables-sin-correr-riesgos/450178/5318 y http://www.elbebe.com/ninos/nino-mayor-calle-y-trafico

La carrera de las ranitas


Hace mucho tiempo hubo una carrera de ranas. Tenían que llegar a lo alto de una torre. Muchas fueron a verlas correr. La carrera comenzó....

El público no creía en realidad que las ranas pudieran llegar a lo alto de la torre. Se burlaban   y decían: "¡Nunca lo conseguirán! ¡Son muy torpes!"
Las ranas empezaron a resignarse, salvo una ranita que seguía subiendo y subiendo.
Y el público gritaba: "¡Es imposible! ¡No lo conseguirá! ¡Es muy pequeña!"
Las ranas admitieron su derrota. Salvo una, que seguía en la brecha salta que te salta y con un enorme esfuerzo llegó a lo alto de la torre.

Las demás ranas no salían de su asombro y querían saber cómo lo había conseguido. La más atrevida se acercó para preguntar cómo había logrado terminar la carrera. 

La ranita contestó "¿Qué? ¿Cómo dices?"
¡Era sorda! Y cuando todas las demás ranas escucharon lo que el público decía, se lo creyeron y dejaron de luchar por alcanzar la meta. En cambio, la pequeña ranita al no poder escuchar lo que decían los demás, pensó que la estaban animando y eso le dio aún más fuerzas.


Este pequeño cuento de origen hindú, nos invita a reflexionar en el poder que tienen las palabras y cómo pueden influir en el ánimo de quien las escucha. Como decía Carlos Siller: "La palabra tiene mucho de aritmética: divide cuando se utiliza como navaja, para lesionar; resta cuando se usa con ligereza para censurar; suma cuando se emplea para dialogar, y multiplica cuando se da con generosidad para servir."



Imagen vía: http://www.juegoswapos.es/juegos-de-carrera-de-ranas.htm



¡A iniciar la revolución del aprendizaje!



""Si tuviese yo las telas bordadas del cielo,
Recamadas con luz dorada y plateada,
Las telas azules y las tenues y las oscuras
De la noche y la luz y la media luz,
Extendería las telas bajo tus pies:
Pero, siendo pobre, sólo tengo mis sueños;
He extendido mis sueños bajo tus pies;
Pisa suavemente
pues pisas mis sueños. "
Y cada día, en todas partes, nuestros hijos extienden sus sueños bajo nuestros pies.
Y debemos pisar suavemente."

Versos de W.S. Yeats y sabias palabras de Sir Ken Robinson.

Padres siempre serenos

Estaba releyendo el libro de Bernabé Tierno: Vivir en familia. El oficio de ser padres.
Me gustaría compartir un fragmento de un capitulo, en el que habla de la importancia de la serenidad, el equilibrio y la propia madurez emocional como ejemplo y mejor escuela para que nuestros hijos puedan adquirirla.

"(...), es importante recordar algunos principios básicos que faciliten el desarrollo de una mente equilibrada y sana.

  1. Aprender a perdonarse y a liberarse de las dos emociones más absurdas e inútiles: la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer.(...) Eres irrepetible y único. Aprende a ser tu mejor amigo, a quererte y a perdonarte e incrementarás la serenidad de tu espíritu.
  2. Tienes derecho a ser feliz, pero la felicidad no es una meta a la que se camina, sino un determinado modo de caminar. Enseñemos a nuestros hijos a disfrutar de la naturaleza, de la vida, del paisaje, del diálogo, del compartir, del dar, de tantas cosas que no se compran en las tiendas.
  3. No corras tras la felicidad. Sólo has de ocuparte de vivir plenamente el presente y disfrutarlo; de esta manera, obtendrás como recompensa la felicidad.
  4. La ira es siempre debilitante y destructiva (...). Evita la ira profunda por la cual padeces una especie de locura temporal y pierdes el control de ti mismo.
  5. Sal hacia los demás, acércate a ellos, compréndelos y comparte con ellos tus penas y alegrías."

Imagen vía: http://sendasana.blogspot.com.es/2013/01/nuestro-proximo-taller-el-poder-de-la.html

El semáforo de las emociones.

El año pasado Blanca, compañera de la UP, compartió con nosotros un estupendo recurso de educación emocional: El semáforo de las emociones.
Esta técnica, permite asociar nuestro estado emocional a un color del semáforo. De esta forma, podemos ayudar a los niños y niñas a identificar sus emociones negativas, a la vez que le ofrecemos una alternativa para controlarlas buscando posibles soluciones.
A continuación se describe con más detalle:

"1. Asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta:
ROJO: PARARSE. Cuando no podemos controlar una emoción (sentimos mucha rabia, queremos agredir a alguien, nos ponemos muy nerviosos…) tenemos que pararnos como cuando un auto se encuentra con frente a la luz roja.
AMARILLO: PENSAR. Después de detenerse es el momento de pensar y darse cuenta del problema que se está planteando y de lo que se está sintiendo.
 VERDE: SOLUCIONARLO. Si uno se da tiempo de recapacitar y meditar, pueden surgir alternativas o soluciones al conflicto o problema. Es la hora de elegir la mejor solución.
 Para asociar las luces del semáforo con las emociones y la conducta se puede realizar un mural con un semáforo y los siguientes pasos:
Luz Roja: ALTO, tranquilízate y piensa antes de actuar
Luz Amarilla: PIENSA soluciones o alternativas y sus consecuencias
Luz Verde: ADELANTE y pon en práctica la mejor solución

2. Aprender formas de controlarse:Podemos comenzar pidiendo a los niños que hagan una lista de lo que pueden hacer para calmarse en una situación conflictiva. Lo normal es que entre todos surjan diferentes posibilidades, como distanciarse físicamente de la situación (alejarse del lugar, no volver hasta estar tranquilo); distanciarse psicológicamente (respirar profundamente, hacer un rápido ejercicio de relajación, pensar en otra cosa); realizar alguna actividad distractora (contar hasta 10, pasear, hablar con un compañero) etc.Cuando los chiquitos se dan cuenta de que existen muchas maneras de parar y calmarse, se trataría de ver cuáles serían las mejores para cada uno. Tanto padres como educadores, pueden ayudar en esta fase proponiendo alternativas educativas que no se hayan planteado, por ejemplo respuestas incompatibles a “llegar a las manos” (cruzar los brazos, alejarse rápidamente del lugar, meter las manos en los bolsillos, etc.)"