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Juguemos a... ¡ La escoba!

Hoy proponemos un juego para pasar un buen rato y además repasar las sumas.
Se juega con una baraja española.
Todas las cartas tienen el valor que indica su número: la sota vale 8; el caballo 9 y el rey 10.
Se colocan 5 cartas boca arriba y se le san 3 a cada jugador.
Usa una sola de tus cartas y las que quieras de la mesa para sumar 15 puntos. Si logras retirar todas, grita ¡Escoba! y te apuntas un punto extra.
El recuento final otorgará un punto al que más cartas logre, otro al que más oros tenga, uno al que sume más cartas con el numero 7, uno al que tenga el 7 de oros y uno por cada escoba.

¡Disfrutad del juego!

Cuentos de Ciencia

El Parque de las Ciencias de Granada ha publicado una Colección de Cuentos de Ciencia que es muy recomendable. En su prefacio podemos leer: " La Colección Cuentos de Ciencia quiere ser otra oportunidad para que los más pequeños se inicien en el placer mágico de la lectura, adentrándose a la vez en la aventura de la ciencia. Sembrar palabras y curiosidad, preguntas e imágenes del mundo con los ojos, bien abiertos, de la razón para que, como al personaje de Voltaire, nos sobrevengan algunas dudas: "Me dijo que las montañas y los hombres habían nacido de las aguas del mar; el hombre era un animal marino que luego se volvió anfibio, hasta convertir su hermosa cola de pez en muslos y piernas... Con el tiempo me sobrevinieron algunas dudas acerca de esta genealogía, como también acerca de la formación de las montañas". (Voltaire. Cuentos, 1768) "

En sus páginas podemos encontrar historias fascinantes y al final del cuento hay un glosario de términos que ofrece curiosidades y preguntas de forma que completan y enriquecen al máximo la experiencia.
En entradas anteriores como Elemental, mi querido Watson y Buena pregunta hablaba sobre la importancia de despertar en nuestros hijos la curiosidad y la capacidad de hacerse buenas preguntas. Hoy tenemos acceso a una cantidad prácticamente ilimitada de información y saber hacer las preguntas adecuadas será una de las mejores herramientas con la que podamos contar. Estos libros son un recurso magnífico para desarrollar esa capacidad. Libros que entretienen, que invitan a pensar y que acercan la ciencia a nuestra realidad del día a día.
Para terminar comparto un fragmento del libro Para Elisa, tres lobos y un cerdito feroz, de Claudi Alsina perteneciente a la Coleccion Cuentos de Ciencia:

"-Papá, ¿por qué los cuentos se "cuentan" si no son números?
 -Elisa... contar también quiere decir "explicar"
 -¡Por tanto los números también explican cosas! "


Hábito de estudio. Tareas en casa.

En una entrada anterior, hablaba sobre la adquisición de los hábitos de estudio.

Mi hijo tiene 5 años y asiste a la Escuela Pública. A día de hoy, le mandan algunos deberes para los fines de semana y un trabajo para exponer en clase por trimestre.
El tema de los deberes en casa es muy controvertido. Hay personas que están a favor, otras en contra... Yo creo que con la edad que tiene mi hijo, su máxima ocupación debe de ser jugar, que para su edad es la actividad más importante. Más aún cuando tienen que pasar 5 horas cada mañana en el colegio. Pero, también estoy a favor de que haga alguna tarea en casa. Algo que no le lleve más de 15 minutos.

¿Qué ventajas le veo a trabajar un ratito todas las tardes en casa?

Las tareas, afianzan y aumentan su aprendizaje. La Escuela Pública cuenta con profesionales muy cualificados, pero lamentablemente la cantidad de alumnos/as por aula es muy elevada. En la clase de mi hijo son 27 alumnos/as ¡Cómo van a poder recibir una atención individualizada! Si a nuestro hijo/a le cuesta más entender algún concepto o progresar en un área, será de gran ayuda ese refuerzo en casa.
También nosotros trabajamos algunos temas que son de nuestro interés y que no trabajan en clase, o no lo hacen en profundidad. El trabajar en casa con proyectos que son de su interés y de una forma más lúdica que lo que hace en la escuela, puede hacer que la idea que tenga sobre el aprendizaje sea mucho más positiva y estimulante.
Además, podemos favorecer la capacidad de trabajo autónomo. Porque aunque en algún momento puntual soliciten nuestra ayuda, él es el que organiza su trabajo y elige su actividad entre varias que le he preparado previamente.
Además puede dividirla si es muy larga, o tomarse un pequeño descanso si es una tarea difícil que requiere un esfuerzo extra.
¿Cómo lo hacemos?
Pues hemos preparado 6 cajones. En cada cajón incluyo una actividad cuyo tema principal puede ser: matemáticas, lectoescritura, educación emocional, actividades artísticas, descubriendo la ciencia y proyectos.
De esta forma él escoge lo que más le apetece y eso le motiva más. Eso sí, cuando hace una tarea, el cajón queda vacío hasta completarlas todas. De esta forma, evito que siempre escoja las mismas.

Con este método, también pretendemos fomentar buenos hábitos de estudio, el trabajo personal, el esfuerzo, la autodisciplina y la responsabilidad. Además, como comenté antes, en casa sí que podemos hacer un trabajo personalizado.  Podemos buscar recursos para las áreas que le cuestan más o hacer las tareas con materiales que no pueden utilizar en el aula.
Por ejemplo, nosotros trabajamos con aplicaciones educativas en nuestra tablet. Para él es un juego y en realidad está realizando una actividad que sería más tediosa con otra presentación.

El tren de mercancías





Esta actividad está inspirada en la serpiente positiva de Montessori, pero adaptada al centro de interés de mi hijo que son los trenes. Con esta actividad se trabaja la suma y se desarrolla el cálculo mental. Además como forma parte de un juego nos ayuda a mostrar el lado divertido de las matemáticas.

Materiales: ábaco, regletas de cuisenaire y tren con vagones.

Realización:

  1. Invitamos a nuestro hijo que cargue los vagones de mercancías con las regletas. 
  2. Cuando ya los ha cargado, le pedimos que nos haga una estimación de cuantas unidades de carga hay en cada vagón.
  3. Anotamos el número que ha dicho y lo reflejamos en el ábaco.
  4. Contamos todas las unidades de carga (aquí podemos tener una pequeña leyenda para recordar el valor numérico de cada regleta) y las vamos reflejando en el ábaco.
  5. Finalmente comprobamos si la estimación era correcta. 

Sudoku de colores







Hemos creado nuestro propio sudoku con cartulina.
En principio he empezado con una tabla 3x3 para iniciarnos en las reglas del juego y para adaptar la dificultad a un nivel inicial.
Mi intención es aumentar progresivamente la dificultad hasta llegar a las 9x9 celdas.
Al principio pensé que iba a ser un poco complicado explicar las instrucciones del juego, pero al final fue mucho más fácil de lo que me esperaba y mi hijo resolvió el sudoku bastante rápido así que en poco tiempo pasaremos al siguiente nivel.

La serpiente arcoiris

Con este juego vamos a trabajar los colores, desarrollaremos el control de movimientos necesario para colocar las cartas correctamente y aprenderemos a respetar las reglas del juego.

Materiales: Para este juego hemos creado nuestras propias cartas inspiradas en el juego Serpentina. Para hacerlas hemos utilizado una plantilla de serpiente a la que hemos pegado cartulinas de diferentes colores (incluyendo diferentes tonalidades del mismo color) y hemos hecho una carta con cada segmento de la serpiente.
Incluimos en el juego de cartas varias cabezas y varias colas.

Realización: En una primera etapa, hemos construido una serpiente ordenando los colores y haciendo los cambios de color de manera gradual. El objetivo de este juego era familiarizarse con las diferentes tonalidades de un mismo color y ser capar de ordenarlas gradualmente de más claro a más oscuro y viceversa.
Superada la primera etapa, pasamos al juego.
Se reparte un número determinado de cartas entre cada jugador, que no se enseñan a los demás. Con el resto, se forma un montón boca abajo. Para empezar el juego, se da la vuelta a la primera carta del montón y se pone sobre la mesa boca arriba.

Cada jugador, por turnos y si puede, irá colocando un segmento de la serpiente, respetando los colores (no puede cambiar bruscamente de color, sino gradualmente como se trabajó en la primera etapa del juego). Si no puede hacerlo, deberá empezar otra serpiente.
Mientras queden cartas en el montón, se roba una en cada turno.
Gana el primero que completa una serpiente.

Versionando a Escher


Aunque conocíamos un poco de la obra de Escher, fue el verano pasado, cuando visitábamos la exposición de Universos Infinitos cuando aprendimos más sobre ella. La verdad es que a pesar de que nuestro hijo todavía no había cumplido los 3 años quedó muy impresionado por sus obras (sobre todo por el montaje audiovisual) y entonces guardamos la idea.
Este año, volvimos a encontrarnos con la obra de Escher en el Parque de las Ciencias de Granada, y curioseando en la tienda vimos un puzzle que dio forma a la idea definitiva: ¡Crear nuestro propio puzzle versionando a Escher!

Para hacerlo buscamos primero la obra original, para poder reproducir a uno de los lagartos.
Después de crear la plantilla, recorté unos cuantos en cartón duro.
Cuando ya tenía suficientes los pintamos con temperas y posteriormente, mi hijo y yo les dotamos de algo más de detalle con un rotulador permanente.

El resultado final es éste, un puzzle muy colorido, en el que todos los lagartos encajan. Bueno, nosotros pintamos del revés a uno de ellos y no encajaba (el pobrecito quedó excluido del grupo).
Después de montar y desmontar el puzzle varias veces, mi peque me dijo que le gustaría verlo en su habitación, así que al final hasta nos ha servido para decorar.



Desarrollo sensorial. Clasificar frutas y verduras.

Con este juego vamos a desarrollar los sentidos, diferenciando la textura, el tamaño y la forma, el olor y el sabor de diferentes frutas y verduras.

Materiales: En principio empezaremos a trabajar con tres o cuatro frutas y verduras que presenten un marcado contraste en sus características (mandarina, plátano, tomate, puerro)

Realización: En un primer momento presentamos las frutas y verduras con las que vamos a trabajar. Dejaremos que nuestro hijo las explore libremente, comentando algunas de las características que podemos percibir: su forma, su color, cómo es su piel (lisa o rugosa, suave o áspera, dura o blanda), cuál es su aroma y finalmente, le animaremos a probarlas para diferenciar su sabor. 
Después, le podemos proponer jugar a "Adivina qué es...". Utilizando los mismos alimentos que antes habíamos explorado. Le pediremos que intente adivinar con los ojos cerrados de qué alimento se trata, saboreando, tocando u oliendo cada uno.

Podemos pedirle que los clasifique según alguno de sus atributos.   
Podemos repetir el juego utilizando alguna fruta o verdura que le sea desconocida. Si al principio se niega a probarlos, le podemos sugerir que lo chupe o le de un mordisquito.

Imagen tomada de: http://www.dixonfruit.com/

Juego: La bolsa misteriosa.

El objetivo de éste juego es desarrollar la percepción mediante el sentido del tacto, adivinando, sin mirar, qué objeto ha escogido de entre los que hay en la bolsa.


Materiales: Varios objetos diferentes de pequeño tamaño, como por ejemplo: un peluche, una pelota, un cochecito.... Una bolsa que se cierre con cordel.

Realización: Antes de empezar enseñaremos a nuestra hija los objetos con los que vamos a jugar y nombraremos cada uno de ellos.
Dentro de la bolsa meteremos los objetos elegidos (En principio podemos empezar con tan sólo 2 objetos e ir aumentando progresivamente su número).
Pediremos a nuestra hija que meta las manos en la bolsa y escoja un objeto. Antes de sacarlo intentará adivinar que es, concentrándose en las características que percibe a través del tacto. Podemos ayudar a que se fije en las diferentes cualidades que puede percibir a través de preguntas como: ¿Cuál es su forma? ¿Es redondo? ¿Es suave? ¿Está frío? ¿Es blando?
Cuando saque la mano podrá comprobar si su respuesta fue acertada.
Después continuaremos con otro objeto hasta que no quede ninguno dentro de la bolsa.

Este juego puede ayudarnos a reforzar conceptos que hayamos trabajado antes como texturas, formas, sensación térmica, etc.



Desarrollo sensorial. Texturas: Suave/áspero.


Con esta actividad exploramos e identificamos las propiedades de los objetos, introduciendo los términos suave y áspero.
Materiales: Objetos con texturas ásperas y suaves. Para facilitar el trabajo, yo he preparado unas tarjetas (ver en la imagen) en las que he pegado retales de telas suaves (raso, terciopelo, lana) y  otras tarjetas con recortes de lija de diferente granulación (gruesa, media y fina) para trabajar la textura áspera.

Realización: Siguiendo el método de los tres pasos presentamos las tarjetas con las que vamos a trabajar. 
En un primer momento, usaremos sólo dos objetos con texturas bien diferenciadas, por ejemplo la tarjeta de terciopelo y la de lija de grano grueso.
Tocamos con la yema de los dedos la tarjeta elegida y decimos: “Es suave”
Posteriormente le ofrecemos a nuestro hijo que lo haga él mismo. Cuándo lo haga diremos “¡Qué suave es!”
Repetiremos estos pasos presentando la tarjeta áspera.
Después avanzamos un paso más preguntando: ¿Qué es suave? ¿Y áspero?
Y por último, para estimularle a que utilice el vocabulario adquirido, preguntamos: ¿Cómo es esto? (señalando la tarjeta a la que nos referimos).

Cuando hayamos completado todos los pasos con éxito, y veamos que nuestro hijo se siente cómodo con esta actividad podemos introducir más tarjetas. De ésta forma podemos invitarle a que clasifique de más a menos suave o áspero.

Actividades complementarias:

- La bolsa misteriosa: En un saquito opaco con cordel meteremos diferentes objetos, unos suaves (algodón, un peluche, lana de angora, un retal de raso y/o terciopelo) y otros ásperos (lija, piedra pómez, cartón ondulado). Tu hijo meterá la mano para coger un objeto y, antes de sacarlo, deberá decir si es suave o áspero. Cuando lo saque comprobaremos si la respuesta es acertada.

- Aprovecha cualquier ocasión que se presente para descubrir la textura de diferentes superficies: ¿Cómo será el musgo suave o áspero? ¿Y la corteza de un árbol?