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El tren de mercancías





Esta actividad está inspirada en la serpiente positiva de Montessori, pero adaptada al centro de interés de mi hijo que son los trenes. Con esta actividad se trabaja la suma y se desarrolla el cálculo mental. Además como forma parte de un juego nos ayuda a mostrar el lado divertido de las matemáticas.

Materiales: ábaco, regletas de cuisenaire y tren con vagones.

Realización:

  1. Invitamos a nuestro hijo que cargue los vagones de mercancías con las regletas. 
  2. Cuando ya los ha cargado, le pedimos que nos haga una estimación de cuantas unidades de carga hay en cada vagón.
  3. Anotamos el número que ha dicho y lo reflejamos en el ábaco.
  4. Contamos todas las unidades de carga (aquí podemos tener una pequeña leyenda para recordar el valor numérico de cada regleta) y las vamos reflejando en el ábaco.
  5. Finalmente comprobamos si la estimación era correcta. 

La serpiente arcoiris

Con este juego vamos a trabajar los colores, desarrollaremos el control de movimientos necesario para colocar las cartas correctamente y aprenderemos a respetar las reglas del juego.

Materiales: Para este juego hemos creado nuestras propias cartas inspiradas en el juego Serpentina. Para hacerlas hemos utilizado una plantilla de serpiente a la que hemos pegado cartulinas de diferentes colores (incluyendo diferentes tonalidades del mismo color) y hemos hecho una carta con cada segmento de la serpiente.
Incluimos en el juego de cartas varias cabezas y varias colas.

Realización: En una primera etapa, hemos construido una serpiente ordenando los colores y haciendo los cambios de color de manera gradual. El objetivo de este juego era familiarizarse con las diferentes tonalidades de un mismo color y ser capar de ordenarlas gradualmente de más claro a más oscuro y viceversa.
Superada la primera etapa, pasamos al juego.
Se reparte un número determinado de cartas entre cada jugador, que no se enseñan a los demás. Con el resto, se forma un montón boca abajo. Para empezar el juego, se da la vuelta a la primera carta del montón y se pone sobre la mesa boca arriba.

Cada jugador, por turnos y si puede, irá colocando un segmento de la serpiente, respetando los colores (no puede cambiar bruscamente de color, sino gradualmente como se trabajó en la primera etapa del juego). Si no puede hacerlo, deberá empezar otra serpiente.
Mientras queden cartas en el montón, se roba una en cada turno.
Gana el primero que completa una serpiente.

Lapbook: El mundo que me rodea.




El último lapbook que hemos terminado es este: El mundo que me rodea. Dejamos aquí reflejado un pequeño resumen de nuestro proyecto, con el que hemos querido conocer el mundo desde nuestro entorno más conocido (nuestra casa, nuestro barrio, nuestro pueblo), hasta otras culturas que conviven con nosotros en nuestro mundo.





En las primeras páginas apreciamos visualmente lo que he descrito anteriormente: nuestro mundo desde nuestra casa hasta el conjunto de todos sus continentes. Aquí invitamos a pasar un buen rato jugando y aprendiendo conceptos como: barrio, pueblo, ciudad, comunidad autónoma y país.


En las páginas siguientes hablamos de símbolos que definen la identidad de un país, comunidad, provincia o pueblo como son las banderas y los himnos. También aquí invitamos a conocer mediante libros de pegatinas y otros juegos otras banderas e himnos diferentes al nuestro.



Seguimos conociendo otros rasgos que definen las diferentes culturas y etnias: color de la piel, trajes típicos, juegos regionales, casas del mundo, otras lenguas, comidas étnicas y artesanía.




Hemos incluido otro apartado que nos da pie a reflexionar sobre las diferencias que hay entre niños y niñas de otras partes del mundo en relación a dónde viven. Apoyamos esta reflexión no sólo con el análisis de fotografías de escuelas de todas partes del mundo sino también con la lectura de cuentos que nos invitan a conocer cómo viven los niños que pasan por situaciones extremas como la pobreza o la guerra.



Y por último, como viene siendo habitual en nuestros lapbooks, tenemos un bolsillo auxiliar dónde guardamos material complementario como: juegos, mapas, dibujos y poemas.

La senda de la naturaleza.

La naturaleza nos proporciona un caudal inagotable de experiencias. No es difícil poder descubrir la gran variedad de estímulos: el canto de un pájaro, la aparición de un insecto o el contacto con las plantas.
El hecho de ofrecerle a nuestro hijo este tipo de vivencias, nos ayuda a transmitirle nuestro amor y respeto por la naturaleza. Pero, además resulta una oportunidad excepcional de desarrollar su curiosidad y su pensamiento científico.

Desde hace algún tiempo, hemos querido ampliar este tipo de experiencias y además intentamos que nuestro hijo se cuestione lo que ve. Le animamos a descubrir "tesoros" en nuestros paseos (ya sea en el parque o en el campo) y también nos apoyamos de otro tipo de espacios como el Parque de las Ciencias que permiten experimentar y aprender de una forma totalmente empírica.
Para motivarle más, antes de nuestra salida marcamos un objetivo. Por ejemplo: Hoy vamos a buscar insectos.
Eso no quiere decir que no nos fijemos en nada más, pero nos da un hilo conductor. De esta forma primero preparamos el material necesario. En nuestro caso, una mochilita con: un tarro de cristal, una lupa y una cámara de fotos.
Después cuando comenzamos a pasear estamos bien atentos a todo lo que podamos descubrir.
En nuestro último paseo fuimos en busca de insectos y además de observar más detenidamente hormigas y chinches del campo, descubrimos elaboradas telas de araña, lo que nos permitió aprender que las arañas no son insectos.
Nuestro hallazgo más interesante fue descubrir la piel antigua de un insecto, que por cierto no supimos identificar exactamente. Pero esto nos llevó a hablar del exoesqueleto y de cómo cuando algunos insectos crecen deben cambiar su muda porque su antiguo "traje" se les había quedado pequeño.
Cuando vemos que algún tema le interesa especialmente, investigamos y trabajamos sobre él y después recogemos toda la información en un lapbook.
Para nuestras excursiones a la naturaleza los libros de la Senda de la Naturaleza de la editorial SM nos han sido de gran ayuda, porque dan muy buenas ideas y son muy ilustrativos.

Niños de otras culturas.

Para nuestro proyecto de El mundo que me rodea, estamos trabajando la diversidad de culturas y cómo pueden caracterizarse por una forma especial de vestir y por los rasgos físicos singulares de las diferentes razas.
Para trabajar esto, hemos leído cuentos y trabajado con libros de pegatinas. También hemos hecho dibujos y visto animaciones en las que los protagonistas eran de lugares muy diferentes.
El juego que voy a describir es otra forma más de conocer otras formas de vivir diferentes a la nuestra. Además de trabajar los diferentes continentes, este juego desarrolla la atención, la percepción visual a la vez que trabajamos valores como la tolerancia y el respeto.

Materiales: Imágenes de niños de diferentes culturas. En el reverso de la fotografía se puede especificar de que continente es el niño o la niña marcándolo con un código de color (nosotros hemos utilizado los mismos colores que se pueden ver en el mapamundi de la imagen).

Realización: Poco a poco iremos mostrándole a nuestro hijo las diferentes fotografías que hemos ido recopilando, hablando de lo que más nos llama la atención de cada una de ellas. De esta forma se irá familiarizando progresivamente con las imágenes.
En días posteriores, cuando veamos que nuestro hijo es capaz de reconocer rasgos muy característicos, podemos plantearle el  reto de averiguar el continente en el que es más probable que viva la niña o el niño de la fotografía.
Como habíamos identificado la solución con un código de color que se corresponde con el mapa que tenemos de referencia, el mismo podrá comprobar si su respuesta ha sido acertada.

Otro juego que podemos plantear con las fotografías es agrupar en parejas trajes típicos o vestidos nacionales. Mezclamos bien las fotografías y, colocándolas boca abajo, el juego consistirá en ir descubriendo las parejas iguales. Cada jugador, por turnos, irá levantando dos fotografías.  Si coinciden como pareja gana esa jugada y continúa su turno. Si no, pone otra vez las fotografías boca abajo y pasa el tuno al otro jugador. Ganará el juego el participante que tenga en su poder más parejas de iguales. Este juego es especialmente bueno para ejercitar la memoria visual.

Como se puede ver en la imagen, nosotros después de haber trabajado con estas fotografías hemos seleccionado las que más nos gustaban y hemos hecho un montaje en nuestro periódico mural, que es donde vamos exponiendo el trabajo que tenemos entre manos. Después, cuando vea que el tema pierde  interés y no da para más haremos el lapbook correspondiente para poder repasarlo cuando queramos.

Descubriendo las letras.

El siguiente juego nos va a  ayudar a desarrollar la conciencia fonológica de nuestros hijos. A través de él descubrimos cómo suenan las letras y cómo trazarlas.

Materiales: Alfabeto hendido o letras de lija.
Realización: Utilizamos el método Montessori, haciendo la presentación en tres tiempos. Nuestra intención es presentar todas las letras del abecedario poco a poco, trabajando en cada sesión con 2 de forma que le permita aprenderlas bien.

Primero con el dedo índice seguimos el trazado de la letra a la vez que pronunciamos claramente su sonido.
Después le pasamos la letra a nuestro hijo para que sea él quien la trace a la vez que reproducimos su sonido claramente.
Repetiremos estos primeros pasos con otra letra diferente (es mejor si se diferencian claramente tanto en el trazo como en el sonido).

En segundo lugar colocaremos ambas letras delante de él, señalaremos una de ellas y le preguntaremos que nos diga qué letra es. Después repetimos con la otra letra.

Si ya vemos que las diferencia bien, podemos pasar a la tercera fase del juego en la que mencionaremos algunas palabras que comiencen con las letras que hemos trabajado.

También es una buena idea jugar al veo veo que explicamos en una entrada anterior, con objetos que comiencen por la letra que hemos presentado.

De esta manera iremos presentando todas las letras de nuestro abecedario, sin olvidarnos de repasar las anteriores.  Así conforme vayamos aprendiendo más letras, los juegos serán cada vez más divertidos y desafiantes.

Trabalenguas para niños.

En nuestra casa, nos gusta jugar con las letras.
Los trabalenguas, al combinar palabras con fonemas muy parecidos, son una forma estupenda de divertirse y aprender jugando. Contribuyen al desarrollo del lenguaje. Ayudan a mejorar la pronunciación, estimulan la memoria y además hacen que el reto de mejorar sea muy estimulante y equivocarse se convierta en algo muy gracioso.
Como enseña el método Montessori, la clave está en presentarle al niño un desafío lo bastante estimulante para que sienta deseos de hacerlo. Ni tan sencillo que no le plantee ningún reto, ni tan difícil que le resulte imposible de conseguir.



Nosotros hemos empezado por éste, que es muy sencillo y a nuestro hijo le encanta:

Mi mamá me mima mucho, 
mucho me mima mi mamá a mi.

La verdad es que me ha sorprendido lo muchísimo que le divierte. Cuando se equivocaba se partía de risa y cuando ya lo dominaba ha empezado ha inventarse sus propias variantes. Vamos, que ha sido un rotundo éxito.



Imagen tomada de: http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/tag/garganta/

Jugamos con las letras.

Este juego ayuda a aprender el sonido de las letras. Yo personalmente tenía pensado empezar a trabajar las letras más tarde, pero como en el colegio han empezado ya con la lectoescritura, me parece una buena idea ayudarle  mediante juegos.

Materiales: Varias imágenes de objetos, animales, plantas que empiecen por las letras que estamos trabajando. Por ejemplo: sol, sapo, serpiente, estación, estrella y elefante. Recomiendo los pictogramas que comparten en ARASAAC, porque tienen un catálogo super amplio y son de mucha calidad.

Realización: Colocamos las imágenes con las que vamos a jugar encima de la mesa. Y nombramos cada una de ellas poniendo especial énfasis en la letra que vamos a trabajar.
Después jugaremos al "Veo veo" diciendo: "Veo,  veo una cosita que empieza por la ssss". Aquí nosotros utilizamos el fonema y no el nombre de la letra, porque para él es más fácil, y lo que buscamos en este juego es que distinga los sonidos de cada letra.
Cuando adivina de qué se trata, lo clasificamos poniéndolo al lado de la letra mayúscula que estamos trabajando. Nosotros tenemos un alfabeto hendido y cuando lo coloca repasa con el dedo la letra, a la vez que reproducimos su sonido.

Este juego tiene múltiples variantes, que se van adaptando conforme el niño aumenta sus conocimientos y va adquiriendo destreza. Por ejemplo podemos aumentar el número de letras con las que trabajamos (nosotros ahora sólo jugamos con 2).
También, con palabras que contengan pocas letras, como pan, sol, sal, pez, etc. podemos jugar al "Veo, veo", pero fijándonos en la letra en la que terminan.



Imagen de: http://www.webdesignhot.com/free-vector-graphics/cartoon-style-letters-vector-set/

Desarrollo sensorial. Clasificar frutas y verduras.

Con este juego vamos a desarrollar los sentidos, diferenciando la textura, el tamaño y la forma, el olor y el sabor de diferentes frutas y verduras.

Materiales: En principio empezaremos a trabajar con tres o cuatro frutas y verduras que presenten un marcado contraste en sus características (mandarina, plátano, tomate, puerro)

Realización: En un primer momento presentamos las frutas y verduras con las que vamos a trabajar. Dejaremos que nuestro hijo las explore libremente, comentando algunas de las características que podemos percibir: su forma, su color, cómo es su piel (lisa o rugosa, suave o áspera, dura o blanda), cuál es su aroma y finalmente, le animaremos a probarlas para diferenciar su sabor. 
Después, le podemos proponer jugar a "Adivina qué es...". Utilizando los mismos alimentos que antes habíamos explorado. Le pediremos que intente adivinar con los ojos cerrados de qué alimento se trata, saboreando, tocando u oliendo cada uno.

Podemos pedirle que los clasifique según alguno de sus atributos.   
Podemos repetir el juego utilizando alguna fruta o verdura que le sea desconocida. Si al principio se niega a probarlos, le podemos sugerir que lo chupe o le de un mordisquito.

Imagen tomada de: http://www.dixonfruit.com/

Ponerse el abrigo.

Ya viene el frío, así que es el momento ideal para aprender a ponerse solo el abrigo.
Nosotros estamos practicando el "flip method" que es muy popular,  a la vez rápido y divertido.
Los pasos a seguir son los siguientes:

Primero colocamos el abrigo en el suelo, con la parte interior hacia arriba, y los pies junto al cuello de la prenda.
Después colocamos los brazos en las mangas.
Finalmente, levantamos los brazos por encima de la cabeza y... ¡Ya tenemos puesto el abrigo!

Como una imagen vale más que 1000 palabras, lo podéis ver en el siguiente vídeo:


La organización del espacio.

La idea de María Montessori de crear un espacio adecuado a los niños, en el que se favoreciera su autonomía, me resultó realmente inspiradora a la hora de acomodar la casa para mi hijo.

Motivados por su curiosidad, los niños son unos exploradores natos. Descubren el mundo que les rodea a través de la manipulación, la observación y la experimentación. Es por esto que podemos utilizar la organización del espacio como un recurso didáctico más.

 En la disposición de nuestro hogar, tengo especialmente en cuenta:
-Que sea un espacio sano, seguro y cómodo.
-Que sea atractivo, estimulante y ordenado.
-Que esté adecuado a sus necesidades.
-Que propicie su independencia.

De esta forma puede encontrar áreas de actividad y juego. En las que los juguetes que empleamos están en baldas y cajones accesibles y bien diferenciados, para facilitar la tarea a la hora de recoger.
El área de tranquilidad y descanso es la habitación, dónde también tenemos el rincón de cuentos.
Para la alimentación y el aseo he intentado, en la medida de lo posible, que todos los utensilios necesarios estén a su altura y le sean fáciles de manipular.

A mi me ha resultado especialmente útil la preparación de los juegos y materiales con los que jugará mi hijo, sustituyéndolos en función de sus intereses o del tema que estemos trabajando. Además nos resulta mejor cambiar periódicamente los juguetes que ofrecérselos todos a la vez, ya que sino se muestra agobiado y le cuesta más concentrarse en el juego.

Juego: La bolsa misteriosa.

El objetivo de éste juego es desarrollar la percepción mediante el sentido del tacto, adivinando, sin mirar, qué objeto ha escogido de entre los que hay en la bolsa.


Materiales: Varios objetos diferentes de pequeño tamaño, como por ejemplo: un peluche, una pelota, un cochecito.... Una bolsa que se cierre con cordel.

Realización: Antes de empezar enseñaremos a nuestra hija los objetos con los que vamos a jugar y nombraremos cada uno de ellos.
Dentro de la bolsa meteremos los objetos elegidos (En principio podemos empezar con tan sólo 2 objetos e ir aumentando progresivamente su número).
Pediremos a nuestra hija que meta las manos en la bolsa y escoja un objeto. Antes de sacarlo intentará adivinar que es, concentrándose en las características que percibe a través del tacto. Podemos ayudar a que se fije en las diferentes cualidades que puede percibir a través de preguntas como: ¿Cuál es su forma? ¿Es redondo? ¿Es suave? ¿Está frío? ¿Es blando?
Cuando saque la mano podrá comprobar si su respuesta fue acertada.
Después continuaremos con otro objeto hasta que no quede ninguno dentro de la bolsa.

Este juego puede ayudarnos a reforzar conceptos que hayamos trabajado antes como texturas, formas, sensación térmica, etc.



Desarrollo sensorial. Texturas: Suave/áspero.


Con esta actividad exploramos e identificamos las propiedades de los objetos, introduciendo los términos suave y áspero.
Materiales: Objetos con texturas ásperas y suaves. Para facilitar el trabajo, yo he preparado unas tarjetas (ver en la imagen) en las que he pegado retales de telas suaves (raso, terciopelo, lana) y  otras tarjetas con recortes de lija de diferente granulación (gruesa, media y fina) para trabajar la textura áspera.

Realización: Siguiendo el método de los tres pasos presentamos las tarjetas con las que vamos a trabajar. 
En un primer momento, usaremos sólo dos objetos con texturas bien diferenciadas, por ejemplo la tarjeta de terciopelo y la de lija de grano grueso.
Tocamos con la yema de los dedos la tarjeta elegida y decimos: “Es suave”
Posteriormente le ofrecemos a nuestro hijo que lo haga él mismo. Cuándo lo haga diremos “¡Qué suave es!”
Repetiremos estos pasos presentando la tarjeta áspera.
Después avanzamos un paso más preguntando: ¿Qué es suave? ¿Y áspero?
Y por último, para estimularle a que utilice el vocabulario adquirido, preguntamos: ¿Cómo es esto? (señalando la tarjeta a la que nos referimos).

Cuando hayamos completado todos los pasos con éxito, y veamos que nuestro hijo se siente cómodo con esta actividad podemos introducir más tarjetas. De ésta forma podemos invitarle a que clasifique de más a menos suave o áspero.

Actividades complementarias:

- La bolsa misteriosa: En un saquito opaco con cordel meteremos diferentes objetos, unos suaves (algodón, un peluche, lana de angora, un retal de raso y/o terciopelo) y otros ásperos (lija, piedra pómez, cartón ondulado). Tu hijo meterá la mano para coger un objeto y, antes de sacarlo, deberá decir si es suave o áspero. Cuando lo saque comprobaremos si la respuesta es acertada.

- Aprovecha cualquier ocasión que se presente para descubrir la textura de diferentes superficies: ¿Cómo será el musgo suave o áspero? ¿Y la corteza de un árbol? 

Montessori, un gran método.


María Montessori creo un método didáctico basado en el amor y el respeto a los niños.
Nosotros hemos incluido actividades inspiradas en el trabajo de Montessori en nuestra rutina. A mi hijo y a mí nos van muy bien, porque invitan a experimentar y a repetir la actividad hasta completarla con éxito y esto favorece, entre otras cosas, su autonomía e independencia.

Según su filosofía: “Uno mismo es quien construye su aprendizaje”.
Los niños aprenden a través de juegos, con los que desarrollan habilidades para la vida cotidiana, el lenguaje, los conceptos matemáticos, la ciencia…

En especial quería destacar su forma de presentar cualquier actividad. Me parece muy práctica y efectiva. Aplicable a cualquier cosa que queramos enseñar.

El comienzo siempre es mostrar el material con el que vamos a trabajar. Dejamos que explore libremente y comience a manejarlo.

Después desarrollamos la actividad en 3 fases:

1º. Presentación. Por ejemplo, si estamos trabajando con los colores: Éste es el color amarillo, éste es el color rojo y éste es el color azul.

2º. Preguntamos para ver si ha entendido el vocabulario: ¿Cual es el color amarillo? ¿Y el rojo? ¿Y el azul? En este punto, si nos damos cuenta de que no ha entendido algo se lo volvemos a presentar.

3º. Por último preguntamos al niño de forma que sea él el que utilice el vocabulario: ¿Me dices qué color es éste? Así comprobamos que ha asimilado bien lo que le queríamos transmitir. Si vemos que todavía no lo había asimilado volvemos al punto anterior.


Os recomiendo que profundicéis más en este tema a través de su obra.
Si queréis también podéis indagar en estas páginas para conocer la experiencia de otras personas: