Es recomendable disponer de un espacio tranquilo para practicar.
Realización: El primer paso es encontrar una posición en la que nos encontremos cómodos.
Para este sencillo ejercicio de respiración, le pediremos a nuestro hijo que repita lo que nosotros hacemos:
- Olemos la flor ( inspiramos lentamente todo el aire que podamos ) y
- Soplamos la vela ( espiramos despacio, con suavidad).
Mediante esta secuencia, haciendo un poco de teatro para que sea más divertido, enseñamos a respirar de forma consciente. Cuando se familiarice más con este ejercicio, podemos prescindir del apoyo de los juguetes o las imágenes y también repetirlo en momentos en los que controlar la respiración es especialmente útil (cuando está enfadado, nervioso, etc.)
Actividad complementaria: Con un trozo de papel de seda que colocaremos delante de la cara, podemos observar por dónde entra y sale el aire. Haremos hincapié en que el aire entre por nuestra nariz y salga por nuestra boca.
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