Poema: Romance de la luna, luna.


Romance de la luna, luna

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
-Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay, como canta en el árbol!
por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

                                                 Federico García Lorca

Adivina, adivinanza.





Arrogante
como un caballero,
capa de oro
y espuelas de acero.

                                   (El gallo)

Animación. Oхота.

Desarrollo sensorial. Texturas: Suave/áspero.


Con esta actividad exploramos e identificamos las propiedades de los objetos, introduciendo los términos suave y áspero.
Materiales: Objetos con texturas ásperas y suaves. Para facilitar el trabajo, yo he preparado unas tarjetas (ver en la imagen) en las que he pegado retales de telas suaves (raso, terciopelo, lana) y  otras tarjetas con recortes de lija de diferente granulación (gruesa, media y fina) para trabajar la textura áspera.

Realización: Siguiendo el método de los tres pasos presentamos las tarjetas con las que vamos a trabajar. 
En un primer momento, usaremos sólo dos objetos con texturas bien diferenciadas, por ejemplo la tarjeta de terciopelo y la de lija de grano grueso.
Tocamos con la yema de los dedos la tarjeta elegida y decimos: “Es suave”
Posteriormente le ofrecemos a nuestro hijo que lo haga él mismo. Cuándo lo haga diremos “¡Qué suave es!”
Repetiremos estos pasos presentando la tarjeta áspera.
Después avanzamos un paso más preguntando: ¿Qué es suave? ¿Y áspero?
Y por último, para estimularle a que utilice el vocabulario adquirido, preguntamos: ¿Cómo es esto? (señalando la tarjeta a la que nos referimos).

Cuando hayamos completado todos los pasos con éxito, y veamos que nuestro hijo se siente cómodo con esta actividad podemos introducir más tarjetas. De ésta forma podemos invitarle a que clasifique de más a menos suave o áspero.

Actividades complementarias:

- La bolsa misteriosa: En un saquito opaco con cordel meteremos diferentes objetos, unos suaves (algodón, un peluche, lana de angora, un retal de raso y/o terciopelo) y otros ásperos (lija, piedra pómez, cartón ondulado). Tu hijo meterá la mano para coger un objeto y, antes de sacarlo, deberá decir si es suave o áspero. Cuando lo saque comprobaremos si la respuesta es acertada.

- Aprovecha cualquier ocasión que se presente para descubrir la textura de diferentes superficies: ¿Cómo será el musgo suave o áspero? ¿Y la corteza de un árbol? 

Juego. Mírame, mírame bien.

Materiales: ninguno.

Realización: Mientras decimos la retahíla realizamos lo que en ella se dice.

Mírame bien, mírame mejor, 
como la vuelta me doy.
Mírame bien, mírame bien, 
como ahora toco el suelo.
Mírame bien, mírame otra vez, 
que esto que veis son mis pies.
Mírame bien, ahora y después,
que la vuelta doy al revés.
Mírame  bien, mira, por favor,
saltemos más y mejor.
Mírame bien, mírame y sentaos,
 y ahora muy quietos quedaos.
Mírame bien, no dejéis de mirar.
 ¡Shhhh! Ahora, todos callad.