Buena pregunta.

” Las preguntas que no podemos contestar son las que más nos enseñan. Nos enseñan a pensar. Si le das a alguien una respuesta, lo único que obtiene es cierta información. Pero si le das una pregunta, él buscará sus propias respuestas. “ Patrick Rothfuss.

Uno de los grandes retos educativos que me planteo es ¿cómo podemos enseñar a nuestro hijo a pensar? Cómo podemos incentivar su curiosidad innata, sus ganas de conocer el mundo y cómo ayudarle a plantearse buenas preguntas...

Yo creo que la clave de aprender a pensar, está precisamente ahí: en las buenas preguntas. 

Tenemos que dedicar tiempo a conversar con nuestros hijos, darles tiempo para consultarnos y discutir sobre nuestras ideas. 
También así podemos enseñarles el extraordinario poder que guardan las palabras, enseñándoles a no utilizarlas de modo irreflexivo, sino comprendiéndolas y conociéndolas realmente. Animándoles a que nos definan el significado de una palabra nueva para ellos, le damos la oportunidad de desarrollar su lenguaje.

Desde luego que hay niños más curiosos que otros, pero siempre podemos ayudarles a plantearse preguntas y alentarles para que propongan sus propias respuestas y, después, hablar sobre ellas. 
Si partimos de temas que son de su interés, estará mucho más motivado y estará más dispuesto a defender sus respuestas o a plantear nuevos interrogantes. Aunque al principio seamos nosotros los que tengamos que plantear cuestiones que resulten para él interesantes, poco a poco aprenderá cómo hacer preguntas y debatir sus puntos de vista con otros. Y así podrá ir adquiriendo confianza en sus propias ideas, le ayudamos a ser crítico, creativo e imaginativo en sus razonamientos... pero eso sí, el requisito fundamental para hacer esto es el tiempo. 
Para poder deliberar con nuestro hijo, tenemos que darle tiempo para pensar después de hacerle una pregunta, permitirle que pueda elaborar su respuesta o plantear sus propias dudas. 
Y todo esto hay que hacerlo con naturalidad, sin sobrepasarnos y sin forzar las situaciones. Debemos de estar atentos a cuando nuestro hijo está más relajado, y cuando tiene más ganas de charlar. Porque no hay un "momento para pensar", sino que en el día a día hay situaciones que nos dan pie a conversar: cuando estamos leyendo un cuento, hablando de cómo nos ha ido el día o vemos u oímos algo que llama nuestra atención.


El mundo que me rodea. Yo seré tres mil millones de niños.



En la búsqueda de libros para enriquecer nuestro proyecto El mundo que me rodea, encontré este título que me resultó muy interesante. Hoy que ya lo tenemos en nuestras manos y hemos leído gran parte de él, lo recomiendo sin lugar a dudas. El libro es: "Yo seré tres mil millones de niños" de Alain Serres y Judith Gueyfier de la editorial Edelvives.

Es un libro precioso, que da pié a reflexionar sobre la situación de los niños en los distintos puntos del planeta a la vez que nos descubre los derechos de los niños y niñas del mundo.

En la contraportada dice: "Se llaman Naima, Joachim, Lucía, Bachir o Víctor. La convención sobre los Derechos del niño de 1989 les reconoce multitud de derechos, y, sin embargo, no tiene agua, cuidados, vitaminas, escuela, atención ni libertades.
Y sus vidas se tambalean.
Este libro con sus imágenes y sus palabras, pretende hacernos reflexionar y dar a conocer al mundo esas carencias, con el deseo de que, algún día, millones de niños del planeta disfruten de una infancia diferente."

La verdad es que aunque lo recomiendan para niños mayores de 8 años, a mi hijo que tiene 3, le ha encantado porque el texto tiene una gran sensibilidad y las ilustraciones y fotografías son muy hermosas.
Y creo que le vamos a sacar mucho partido durante mucho tiempo.

Juegos para un bebé. Nanas y caricias.

Coincidiendo con el reciente nacimiento de mi sobrino, he decidido publicar algunas entradas con los juegos y actividades que a mi hijo más le gustaban.
He querido comenzar por las nanas y las caricias porque además de proporcionar unos momentos inolvidables entre los dos, favorecen el apego seguro, que es lo que más deseará el bebé en los primeros meses.


Yo le cantaba a mi hijo desde antes de nacer y todavía me pide algunas noches que le cante. Cantar no sólo  me ayudaba a relajarle, sino que también me relajaba a mi. Además las canciones ayudan a desarrollar los sentidos y transmiten el cariño con cada nota.


También los masajes fueron nuestros grandes aliados, porque relajaban a nuestro pequeñín que era bastante nervioso y además nos ayudaban a aliviar el dolor que le causaban los cólicos.
Nosotros aprovechábamos el momento después del baño para darle un masaje en el cuerpo con aceite de almendras. De esta forma se relajaba mucho y le ayudaba después a conciliar el sueño.
El contacto físico es fundamental para el desarrollo de un bebé, además se ha comprobado que los masajes estimulan el sistema inmune y además le van a hacer sentirse amado, aportándole bienestar y seguridad.

Proyecto de Trabajo. El mundo que me rodea.


Hace poco que hemos iniciado nuestro nuevo proyecto: El mundo que me rodea.

El objetivo de este proyecto es conocer un poco más nuestro mundo, empezando por nuestra casa, nuestro barrio, nuestra ciudad y siguiendo por nuestra comunidad, nuestro país, nuestro continente, nuestro mundo y finalmente nuestro universo.

De entrada parece un proyecto muy ambicioso, pero partimos de juegos y experiencias sencillas que nos permiten aprender de forma divertida.

Nosotros comenzamos haciendo un pequeño mapa de nuestro barrio señalando el camino que seguimos cada día desde casa hasta el colegio.
A partir de aquí hablamos de las personas que viven cerca de nosotros, de nuestros vecinos y de las cosas que podemos encontrar en nuestro barrio: comercios, parques, colegios, centros culturales, etc.

Después hemos hablado de nuestro pueblo, 
y hemos observado en qué pueden diferenciarse un pueblo de una ciudad.
A partir de aquí hemos hablado del mobiliario urbano, comparándolo con el de casa. También hemos hablado de los edificios con historia que hay en nuestro pueblo. Hemos repasado los medios de transporte, comentando cuáles utilizamos para desplazarnos dentro de la ciudad o de una ciudad a otra.

Y aprovechando la celebración del día de Andalucía hemos hablado sobre nuestra Comunidad Autónoma. Hemos leído un libro de poesía "Andalucía de la A a la Z" de la editorial Everest que recomiendo porque presenta de una forma diferente rasgos identificativos de nuestra cultura.
Y a partir de aquí, como también estaban hablando de este tema en el colegio hemos planteado algunas preguntas  interesantes: ¿Qué es un país? ¿Y una Comunidad Autónoma? ¿Por qué tenemos banderas? ¿Qué es un himno?

Este es un pequeño esbozo del proyecto que traemos entre manos. Poco a poco iré describiendo las distintas actividades y juegos que vayamos haciendo. Por lo pronto estamos leyendo cuentos que hablan de otras culturas como "Somos diferentes y somos amigos" también de la editorial Everest.
Y jugamos con libros de pegatinas como el de "Busca y pega banderas" y " El vestuario en pegatinas. La vuelta al mundo" ambos de la editorial Usborne.


Lapbook. Los alimentos. Un restaurante en casa.

"Los seres humanos nos guiamos por proyectos. No estamos sólo determinados por nuestro pasado, sino por nuestro futuro."  José Antonio Marina. El cerebro infantil: la gran oportunidad.


El aprendizaje por proyectos, nos ayuda a idear planes para realizar algo que nos hemos propuesto, planificando los pasos sucesivos que tenemos que dar para alcanzar nuestra meta.

Una vez terminado nuestro proyecto "Un restaurante en casa" decidí recoger nuestro trabajo en un lapbook. A diferencia de nuestro primer lapbook, en éste al haber trabajado previamente el material, lo utilizamos para repasar lo aprendido y además para poder enseñarle lo que estamos aprendiendo a otras personas (amigos, familia, etc.)

Ahora paso a describir nuestro trabajo en éste lapbook, empezando por la portada, cartel de nuestro restaurante: "El pucherito del gnomo".

Al abrir nuestro lapbook, lo primero que vemos una pirámide alimenticia. Con ella, podemos trabajar los diferentes grupos de alimentos. Observamos qué alimentos son la base de la dieta y podemos jugar a clasificar alimentos en los diferentes grupos.
En la esquina superior izquierda hay un desplegable que resume las características de los grupos más importantes y que le aportan a nuestro organismo.

Como actividad complementaria podemos jugar con él a "...Y comieron felices" Una historia optimista sobre la desnutrición infantil. de MSF. En la que una de las pruebas muestra una pirámide nutricional, en la que se pueden arrastrar los diferentes alimentos, pero sólo permanecen los que habitualmente se consumen en Níger.



También podemos jugar con nuestro lapbook a clasificar. Tenemos varias opciones: clasificar por colores, según sean frutas o verduras y  alimentos dulces o salados. Aquí podemos incluir otros juegos para el desarrollo sensorial, que nos permitan trabajar con frutas y verduras de verdad.





Además tenemos un juego de memoria. En él, colocamos las cartas con imágenes de frutas boca abajo. Por turnos, tomamos dos cartas buscando el par correcto (con las dos imágenes iguales). Cuando hay coincidencia se retiran del grupo. El juego continúa hasta descubrir todas las parejas.


Otra sección recoge Bits de arte. Para hacerlos imprimí bodegones de diferentes autores y épocas. Observamos los cuadros, hablamos sobre ellos: cuál nos gusta más, qué alimentos están representados, diferenciar un bodegón de otra obra que no lo sea (por ejemplo un retrato) y destacamos curiosidades, como las composiciones de rostros humanos a partir de alimentos de Arcimboldo.
También pintamos nuestro propio bodegón y estampamos con frutas y verduras.


En las páginas siguientes tenemos varios juegos. En la izquierda encontramos uno que nos enseña a poner la mesa. Otro nos invita a hablar sobre dónde vienen los alimentos y dónde los compramos nosotros. También hay uno que habla de cuántas comidas hacemos en el día, cómo se llaman y qué alimentos podemos incluir en cada una.

En la página derecha, tenemos un juego para clasificar galletas según su forma, "metiendo" cada galleta en el tarro que le corresponde.


En ésta misma página encontramos un juego que nos invita a colocar la compra, sacando los diferentes alimentos de la bolsa y guardándolos en el frigorífico o en el mueble según necesiten frío o no para su conservación.
También en este apartado podemos hablar de qué significa la fecha de caducidad y de cómo podemos saber si un alimento está en mal estado.



Y llegamos a las dos páginas finales de este lapbook.
En la página de la izquierda tenemos una serie de tarjetas que nos hablan de cómo comportarse correctamente en la mesa. Con ellas podemos hablar sobre lo que resulta incorrecto y por qué.






También en esta página tenemos un pequeño juego dónde se muestran los ingredientes y su resultado al cocinarlos. Tendremos que adivinar si necesitan frio o calor para su preparación.
En la página de la derecha nos metemos de lleno en un restaurante. En un mini-libro desplegable vemos las personas que trabajan en un restaurante. Podemos hablar de las acciones que realiza cada uno.
También tenemos un pequeño juego sobre qué hace un cocinero, en el que hay que averiguar que utensilios necesita un cocinero para trabajar.
Además aquí nuestro hijo puede ayudarnos a realizar alguna receta sencilla. Nosotros hemos empezado con un zumo de frutas y pizza.


Por último jugamos con la carta de nuestro restaurante. Primero identificamos los alimentos que hay en la carta. Después tomamos nota jugando a "Camarero tráigame....". En éste juego trabajamos con los alimentos de juguete de la cocinita, y para hacer el juego más divertido en lugar de una bandeja, tendremos un cojín, de modo que cuando vayamos a servir la mesa, tendremos que intentar que no se nos caigan las cosas.
Por último, ajustaremos la cuenta, contando las monedas que cuesta cada cosa que hemos pedido.



Así es nuestro lapbook. Lo completa un bolsillo posterior dónde guardo algún cuento, las fichas de algunos juegos que he descrito anteriormente, y un abecedario ilustrado con alimentos.

Jugamos con las letras.

Este juego ayuda a aprender el sonido de las letras. Yo personalmente tenía pensado empezar a trabajar las letras más tarde, pero como en el colegio han empezado ya con la lectoescritura, me parece una buena idea ayudarle  mediante juegos.

Materiales: Varias imágenes de objetos, animales, plantas que empiecen por las letras que estamos trabajando. Por ejemplo: sol, sapo, serpiente, estación, estrella y elefante. Recomiendo los pictogramas que comparten en ARASAAC, porque tienen un catálogo super amplio y son de mucha calidad.

Realización: Colocamos las imágenes con las que vamos a jugar encima de la mesa. Y nombramos cada una de ellas poniendo especial énfasis en la letra que vamos a trabajar.
Después jugaremos al "Veo veo" diciendo: "Veo,  veo una cosita que empieza por la ssss". Aquí nosotros utilizamos el fonema y no el nombre de la letra, porque para él es más fácil, y lo que buscamos en este juego es que distinga los sonidos de cada letra.
Cuando adivina de qué se trata, lo clasificamos poniéndolo al lado de la letra mayúscula que estamos trabajando. Nosotros tenemos un alfabeto hendido y cuando lo coloca repasa con el dedo la letra, a la vez que reproducimos su sonido.

Este juego tiene múltiples variantes, que se van adaptando conforme el niño aumenta sus conocimientos y va adquiriendo destreza. Por ejemplo podemos aumentar el número de letras con las que trabajamos (nosotros ahora sólo jugamos con 2).
También, con palabras que contengan pocas letras, como pan, sol, sal, pez, etc. podemos jugar al "Veo, veo", pero fijándonos en la letra en la que terminan.



Imagen de: http://www.webdesignhot.com/free-vector-graphics/cartoon-style-letters-vector-set/

Desarrollo sensorial. Clasificar frutas y verduras.

Con este juego vamos a desarrollar los sentidos, diferenciando la textura, el tamaño y la forma, el olor y el sabor de diferentes frutas y verduras.

Materiales: En principio empezaremos a trabajar con tres o cuatro frutas y verduras que presenten un marcado contraste en sus características (mandarina, plátano, tomate, puerro)

Realización: En un primer momento presentamos las frutas y verduras con las que vamos a trabajar. Dejaremos que nuestro hijo las explore libremente, comentando algunas de las características que podemos percibir: su forma, su color, cómo es su piel (lisa o rugosa, suave o áspera, dura o blanda), cuál es su aroma y finalmente, le animaremos a probarlas para diferenciar su sabor. 
Después, le podemos proponer jugar a "Adivina qué es...". Utilizando los mismos alimentos que antes habíamos explorado. Le pediremos que intente adivinar con los ojos cerrados de qué alimento se trata, saboreando, tocando u oliendo cada uno.

Podemos pedirle que los clasifique según alguno de sus atributos.   
Podemos repetir el juego utilizando alguna fruta o verdura que le sea desconocida. Si al principio se niega a probarlos, le podemos sugerir que lo chupe o le de un mordisquito.

Imagen tomada de: http://www.dixonfruit.com/